Balthus y mi gato Lolo

Pronuncio la palabra Lolo y lloro.

Estaba acabando el post sobre el pintor Balthus con mucho entusiasmo. A Balthus se le recuerda como «el rey de los gatos», vivió entre gatos, los retrató en sus cuadros, los amó. Cuando acabé de leer sus memorias, se me ocurrió hacer una composición con los dos gatos que me acompañan, Lolo y Eliot. Lolo tenía 14 años, Eliot tiene 4. Empecé a escribir sobre Lolo. El universo de los gatos es insondable. Lolo es un gatito persa guapo, elegante, como si lo hubiera esculpido Brancusi. Tiene una mirada tierna, ojos color ámbar. Es un gatito zen, tranquilo, con mucha paciencia, condescendiente con el travieso Eliot. Pensativo, taciturno, metódico. Me ha enseñado a tener calma, a mirar por la ventana más allá del horizonte. Con la mirada nos hemos entendido, nos hemos cuidado los dos y los dos amábamos la bondad. Hace dos semanas vomitó por primera vez, le llevé al veterinario y ya no regresó. En media hora tuve que decidir, junto con Pablo el veterinario, que no sufriera. Tengo un amigo al que quiero mucho, Paco, gran amante de la Naturaleza y de los animales que me escribió para consolarme: «Los gatos son ángeles que nos enseñan a amar. Él no querría verte triste¨.

Quería haber escrito más sobre Balthus.

Me he enamorado de Balthus leyendo sus memorias. Es un librito de bolsillo, muy condensado, mágico, donde Balthus nos habla sobre la historia de la pintura, sobre su pintura; esboza su vida y nos muestra su alma. Es un libro delicioso, emocionante, espiritual. Justo antes de la pandemia visité la exposición que le dedicó la Fundación Thyssen en Madrid, las fotografías que hice de las salas las he rescatado de su carpeta en mi ordenador. Ha pasado el tiempo y es ahora cuando mejor valoro sus cuadros, su sinceridad, actitud, abnegación y exigencia en su labor pictórica. Por las páginas de su libro van apareciendo las referencias a sus maestros los primitivos italianos, Masaccio, Piero della Francesca y Fra Angélico; los paisajistas Poussin y Courbet; sus amistades, Picasso, Matisse, Monet, Bonnard, Antonin Artaud, Michaux, etc. y su gran amigo Alberto Giacometti. Cita especialmente a Cézanne y a Rilke, compañero de su madre, que fue para él como un padre y que falleció cuando Balthus tenía 16 años. Escribe Balthus: «Ni un solo día sin Mozart«. Así que mientras compongo el post sobre Balthus, escucho las «Sonatas» de Mozart interpretadas por la pianista japonesa Mitsuko Uchida.

Dice Balthus: «Pintar no es representar, sino penetrar. Ir al fondo de lo secreto. Ser capaz de sacar la imagen interior. De modo que el pintor también es un espejo. Refleja el espíritu, el rasgo de luz interior. Tienes que concentrar la mirada, la mano, en ese núcleo oscuro, casi impenetrable, oculto en el interior, proyectarse en él y extraer la verdadera identidad del retratado. Es muy difícil, una alquimia que requiere mucha concentración, mucha resistencia al mundo exterior. Un retrato es un fragmento del alma que se atrapa, una incursión en lo desconocido«.

Pulsar en las fotografías para ampliarlas.

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2 comentarios en “Balthus y mi gato Lolo

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