Beijing – Shanghái. Ginkgo biloba

FELIZ AÑO NUEVO 2019

La dedicación ineludible a mi trabajo y un viaje a Beijing y Shanghái, entre otras obligaciones, han ocupado todo el tiempo que disponía durante estos últimos cuatro meses. Me he ausentado involuntariamente de WordPress. Ahora retomo el contacto para compartir imágenes, sensaciones vividas. También para responder a comentarios vuestros sobre entradas de mi blog que tanto agradezco y me estimulan. Muchísimas gracias.

Ha sido un viaje a China de la mano del Guggenheim Bilbao que nunca hubiera soñado pudiera ser tan interesante. Los artífices han sido Oiane Salazar y la pasión por el arte de Mikel González. El principal motivo era visitar la Bienal Art Review Asia en el West Bund Art Center de Shanghái, y la invitación al Art021 Shanghái, una de las ferias de arte contemporáneo más importantes de Asia. Pero eso solo ha sido el primer motivo… También hemos asistido a varias inauguraciones de arte en Beijing así como visitas a estudios de destacados creadores chinos. Y el recorrido por las dos ciudades. Gran contraste entre las construcciones ultramodernas emergiendo como un sueño futurista de acero y cristal frente al pasado imperial de piedra, ladrillo y madera policromada, la tradición china más genuina.

Todavía me es difícil escribir sobre todo lo que he visto, aprendido y disfrutado, así que empiezo por mostrar el árbol ginkgo biloba, un árbol que me ha conmovido profundamente. Si ya soy una enamorada de los árboles, tocar, estar al lado de este árbol milenario, prehistórico, solitario, héroe de la supervivencia en nuestro planeta, de hojas tan sutiles en forma de abanico, ese contacto vital ha sido algo inolvidable. He sentido su presencia sagrada, dorada, con un latido de mi corazón diferente, reverencial hacia él. Cuánta belleza, serenidad.

Aterrizar en Beijing y sentir que la escala humana había cambiado pasadas unas horas de vuelo por las nubes, fue mi primera sensación al pisar el aeropuerto. Desde ese momento, la sacudida emocional fue grande.

Consulto este 1 de Enero 2019 en Internet el reloj que actualiza la población de China: 1 401 306 110, pero cada segundo que pasa, la última cifra, el 0, varía a medida que voy escribiendo este párrafo; así crece el “Gran dragón”, el “Gigante asiático”, la segunda potencia mundial.

El capitalismo económico pegado al comunismo político, que como dicen los economistas, es una fórmula única que no se ha dado en otro país. En los últimos 40 años han logrado gracias a su gran laboriosidad y ambición un desarrollo de infraestructuras asombroso. Aunque he leído que 500 millones de habitantes han dejado atrás la pobreza, y 400 millones han accedido a la clase media, la desigualdad se palpa en la calle. Frente a los establecimientos modernos, vehículos de alta gama y la ciudad con los mayores rascacielos del planeta iluminados con leds como nadie lo ha conseguido en profusión e imaginación; al lado, justo al lado de esa imagen impresionante, permanecen los “hutong”, antiguos barrios habitados por personas en condiciones a falta de los servicios sanitarios más elementales, conviviendo con los tendidos eléctricos enmarañados hasta lo inimaginable. La escasez de medios y la pobreza están bien visibles, sin filtro. Pero como un título de Fellini: “E la nave va”… Estamos todos expectantes ante este gran país, sus gentes, una juventud con acceso a las universidades que he visto ávida por conocer, por lo menos por donde nos hemos movido, asistiendo a ferias y pabellones de Arte.

En contraste, la otra China, la tradicional con edificaciones imperiales fantásticas. Maravillas de piedra y maderas policromadas, palacios con sus jardines, templos para sus oraciones, budas silenciosos y sonrientes, montajes florales, inciensos, toda una acumulación de virtuosismo, color y sabiduría espacial. Te quedas embelesado admirando tanta riqueza ornamental. En un viaje tan breve falta tiempo para detenerte en los detalles que te sorprenden en cada uno de estos lugares. Iré seleccionando fotografías para ilustrar lo que he comentado en este post.

desde el avion

Si hay algo que me fascina, que no me canso de contemplar, son los rostros humanos por lo únicos y diferentes que son entre miles de millones de seres a lo largo de todos los tiempos. Para mí, el mayor atractivo de estar en la calle de cualquier lugar del mundo es tener la oportunidad de poder ver frisos y frisos de personas caminando o paradas antes de cruzar las calles. Me atraen las facciones asiáticas y la calidad blanca, luminosa, de su piel delicadísima; en Beijing y Shanghái he tenido la ocasión de estar en distintos sitios públicos y poder observar las fisonomías orientales. He hecho algunas fotografías tratando de no molestar; en ocasiones los jóvenes aceptaban mi curiosidad fotográfica con una sonrisa sostenida. En la ciudad, la juventud se viste de una manera informal combinando colores y estilos con una libertad muy especial. Me he deleitado mirando como si se tratara de un desfile de moda con nuevas tendencias. Líneas rectas, sobrias, sin costuras. Les caracteriza los cortes geométricos de su pelo negro precioso.

En septiembre recibí de la galería BAT Alberto Cornejo de Madrid una tarjeta con una foto de un retrato de una joven china realizada por la artista italiana Lantomo, Antonella Montes, licenciada en Arquitectura en Roma, y la guardé porque me gustó mucho su mirada frontal tan limpia y enigmática. Al sentarme para hacer este post la he recuperado para una composición con tres hojitas que recogí del césped, caídas de un ginkgo biloba, y un poema del escritor asturiano Ángel González que me emociona especialmente.

rostro joven

Me gusta hacer composiciones con objetos, tengo deformación profesional después de haber realizado estilismos para revistas de decoración y shoppings para VOGUE. En mi trabajo de rehabilitación de viviendas acabo colocando, si me lo piden, hasta los cuadros. Es mi pasión por jugar con el espacio. Ha sido un privilegio visitar los templos chinos, como el templo del Buda de Jade. Adornando sus altares son unos maestros, tanto en el delicado arte floral colorista como en la composición de bodegones con frutas que colocan al pie de sus imágenes. Una verdadera delicia.

En mi mesa de trabajo, con un buda que sonríe -lo que más me puede gustar, una sonrisa- de cinco centímetros y unos mini floreros, he recreado un pequeño altar; en proporción, las margaritas parecen flores tropicales. Es un homenaje al sentido de lo sagrado que pude contemplar en los fieles que se arrodillaban delante de sus budas. Sentí que los turistas llegábamos a ser molestos porque invadíamos unos espacios de culto que son muy distintos a nuestras iglesias occidentales. Los fieles chinos, ante las imágenes de sus dioses, se recogen en silencio con una expresión corporal juntando sus manos en oración y cerrando los ojos; sus gestos e inclinaciones son breves. No puedo olvidarme del olor a incienso que todo lo impregna desde el exterior del templo. Es muy hermoso.

composicion poesia

El Arte en China es extenso, quiero decir que abarca hasta los detalles más pequeños. Siempre he admirado el arte oriental aplicado a diferentes disciplinas, que se diferencia del arte en Occidente por cómo abordan la composición de elementos en el espacio, dándole valor al “vacío” entre ellos, en los cuadros, dibujos e ilustraciones. No tienen miedo a dejar espacios de respiración espacial. Me siento hermanada con esa estética; la necesidad del vacío para el espíritu lo he aprendido de mi maestro el escultor Jorge Oteiza.

Quería comentar la gozada que ha sido poder ver en la artesanía china todo lo que son capaces de fabricar con sus manos, su gran habilidad y paciencia. Es sorprendente la capacidad que tienen para trabajar lo diminuto. Los mercados están llenos de objetos bellísimos. En una tiendita de una de las estrechas calles comerciales tradicionales de Shanghái compré, como el mejor de los recuerdos, una hoja dorada de ginkgo biloba; doce centímetros de delicadeza. Os la muestro para desearos lo mejor en el Nuevo Año.

felicitacion

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29 comentarios en “Beijing – Shanghái. Ginkgo biloba

  1. querida maría, no sabes la alegría de volver a leerte y esta vez tan llena, tan rebosante de cosas interesantes para contar, no dejes de hacerlo por favor, da igual el orden y el concierto, cuéntanos cada momento de esos cuatro meses de inmersión, será un placer leerte. un fuerte abrazo.

  2. j’ai lu avec attention et un très grand plaisir tout ce que tu as ressenti en chine! (c’est génial que la page soit traduite par google à présent!)
    en novembre, dans ma région, j’ai vu un arbre qui m’a semblé être un ginko avec ses feuilles toutes jaunes et je n’étais pas certaine car je n’en avais jamais vu mais grâce à ton article, je sais que c’était bien un ginko 🙂
    merci pour tes vœux, tes magnifiques photos et tes compositions si délicates!
    je te souhaite une très belle année 2019 et que tu continues à réaliser tes rêves!
    gros bisous, maria

  3. Malyloup, merci beaucoup pour vos aimables commentaires sur mon blog. La Chine m´a fasciné et perturbé. Je vous souhaite le meilleur pour la nouvelle anneé et de nous faire découvrir de si belles choses que celles que reflètent vos photografhies. Bisous!!!

  4. Querida María,
    Tus palabras me han trasladado a ese pueblo milenario tan desconocido para mí. Me ha encantado como has narrado todo.
    Te agradezco tanto que compartas tu magnífica experiencia y tus bellas fotografías. Te cuento, compartimos el amor por los árboles y la cultura. Te imagino toda boquiabierta de ver tantas gentes tan diferentes, eso me pasaba a mí cuando visité tu continente, los rostros, el andar y miradas son tan dispares. Nuestro mundo es tan bello ¡A comérselo!
    Respecto a la importancia del espacio vacío  en una composición aprendido del gran Oteiza me parece genial que lo menciones, permite la limpieza y el realce de lo expuesto como lo has logrado en tus producciones y en específico en tu última foto aquí estilo bodegón de la hoja del ginkgo biloba. Son pequeños detalles que muchos obviamos y que con tu ojo artístico nos comunicaste más allá… Si no mencionabas sus dimensiones, tranquilamente podía ser de 2m o de 3 cm.
    Me hace tan feliz que tu experiencia haya sido maravillosa y que siempre busques la manera de convertir todo, absolutamente todo, en arte.
    Te abrazo mucho desde Guayaquil, Ecuador, Sudamérica, que sepas tienes una casa, y más importante: amigos en estos lares donde siempre es verano…

    • Querida Julie, muchas gracias por tus impresiones sobre mis fotografías y pequeños textos. Me hace ilusión que te gusten, que lleguen hasta Guayaquil y tú las aprecies.
      Un abrazo muy fuerte desde Bilbao!

  5. Impactante descripción de la auténtica vida en la China milenaria. El anónimo caminante y su sonrisa cobra vida no efímera en las pinceladas descriptivas de María Bilbao. Las tres Chinas confluyen en la mirada sabia que singulariza en su propuesta verbal y fotográfica todo ese mundo constelado

    • Estoy leyendo “La felicidad de los pececillos” de Simon Leys, un libro precioso. Hay una cita de Malraux: “China es el otro polo de la experiencia humana”. Este viaje me ha dejado tocada. Un saludo!

  6. Como siempre muy interesante lo que tu mano y pluma refleja de tu vista certera y tu sensibilidad artistica, sobre ese pais tan grande, con tanta Historia, misterioso, e interesante como es China.

    A menudo sostengo largas platicas sobre China, con un amigo que es estudioso de ese pais, le he mandado este post, para su deleite.

    Gracias Maria. 🙂

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