Museo Balenciaga

Viajo a Guetaria para volver a visitar el Museo Cristóbal Balenciaga. Tengo mucho interés por ver la exposición que se ha inaugurado el 24 de Marzo, planteada como “Una conversación” con Judith Clark, museóloga, comisaria y creadora de exposiciones, además de profesora de Moda y Museología en el London College of Fashion. Es la persona que ha diseñado la extraordinaria puesta en escena tan mágica.

El museo está situado en una colina. La nueva intervención arquitectónica está fusionada al Palacio Aldamar del siglo XIX por medio de un muro cortina de vidrio y de una fachada sobria en aluminio negro por donde se accede al museo. Son preciosos los reflejos en el vidrio de los árboles del entorno y del cielo; en una parte de la fachada acristalada se quiebra la imágen del Palacio en repetidas secciones haciendo el efecto espejo. Buscando el sentido de la arquitectura austera del exterior del edificio lo relaciono a la personalidad discreta de Balenciaga, al que no le gustaba la fama ni la ostentación. Era un hombre muy reservado, que como diría el escultor Oteiza, vivía en segunda fase, receptiva, en la que habita el silencio y la reflexión.

La entrada al museo es un diedro metálico negro perforado por el que penetra la luz del exterior. Dentro, el edificio crece en verticalidad de una manera espectacular. En el interior hay tres volúmenes suspendidos que corresponden a las salas de exposiciones y se comunican entre si por medio de unos pasadizos abiertos revestidos de una chapa color gris antracita con motivos florales imitando a una tela. Un gran entramado de tensores sujetan las estructuras. El color señala estancias, el amarillo de un techo, la recepción; el color fucsia, la sala de proyecciones; el verde de las butacas Egg, del diseñador danés Arne Jacobsen, al gran hall. La luz pasa a través del vidrio de la fachada consiguiendo una atmósfera sosegada.

El concepto arquitectónico es idea del arquitecto cubano Julián Argilagos, y las fachadas frontal y posterior, más el interiorismo, de los arquitectos Victoria Garriga y Toño Foraster.

Cristóbal Balenciaga Eizaguirre nace en Guetaria, Guipuzcoa, en un pueblo pesquero de la costa vasca, el 21 de enero de 1895, y muere en Jávea, Alicante, el 23 de marzo de 1972. Su padre pescador, fallece en el mar cuando Balenciaga tenía 11 años. La familia sale adelante gracias al trabajo de su madre como costurera a la que acompañó desde pequeño familiarizándose muy pronto con las telas. En su adolescencia conoció a la marquesa de casa Torres, abuela de la reina Fabiola de Bélgica, que le apoyó económicamente en su formación como modisto convirtiéndose en su mecenas. En 1917, después de haberse formado en algunos establecimientos de San Sebastián, abrió su primer taller. Y poco tiempo después un segundo taller al que pone el nombre de Eisa, en honor a su madre. En 1924, abre una tienda en Madrid, y al año siguiente otra en Barcelona. Cuando estalla la Guerra Civil se exilia a París y monta un taller en la Avenida George V. Allí se convirtió en el referente de la Alta Costura, y en uno de los mejores diseñadores de la Historia de la Moda. Francia le nombró Caballero de la Legión de Honor.

Era un apasionado de la arquitectura y como contemporáneo de le Corbusier tuvo muy en cuenta la filosofía de la medida del “Modulor” de este arquitecto. Hurbert Givenchy, otro maestro de la moda y gran amigo de Balenciaga, se refería a él como “el arquitecto de la Alta Costura”. Balenciaga dijo: “Un buen modisto debe ser arquitecto para los patrones, escultor para las formas, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida”. Admiraba a los pintores Zurbarán y Goya en los que se inspiró para sus diseños. Era una persona solitaria que pasaba largas horas en su taller, siempre mostró humildad y se mantuvo ajeno a la notoriedad social.

Creaba los vestidos como un escultor, moldeando con las telas el cuerpo de la mujer con el menor número de cortes y costuras. Fue un creador intuitivo, precursor del minimalismo, enriquecía los vestidos con bordados a mano y pedrería. Pensaba con sus manos, preocupado por la pureza de las líneas perseguía el equilibrio y la armonía, era un virtuoso de la simplicidad. El resultado de su creación hay que mirarlo con detenimiento para descubrir toda la belleza que desprende. Diseñaba el vestido para cada mujer buscando que fuera único, exclusivo. La prenda tenía que ser confortable, llena de feminidad y de sobriedad aportando un “allure”, su sello de genialidad.

En el proceso de creación tenía un gran dominio del patronaje, tomando todas las decisiones de las formas, la selección de las telas y de los colores. Gustave Zumsteg fue su amigo y colaborador fabricando los tejidos para sus colecciones. El fotógrafo Cecil Beaton dijo: “El sentido del color de Balenciaga es tan refinado y se agudiza hasta un grado tan notable que puede examinar infaliblemente cuatrocientos colores y elegir el adecuado para sus propósitos”. Y Christian Dior dejó escrito: “La Alta Costura es como una orquesta en la que Balenciaga es el director. Los demás solo somos músicos que seguimos sus indicaciones”. Su obra llena de rigor, es fascinante.

REVISTAS

Uno de los rasgos que caracterizaba los modelos que diseñaba Balenciaga eran los cuellos de sus prendas, inspirados en la tradición japonesa, dejaba al descubierto la nuca de la mujer como atributo de la belleza femenina; para los japoneses es una parte erótica de la mujer motivo de un tratamiento especial en su pintura.

En la sala de proyecciones estuve viendo un video sobre Balenciaga en el que intervenía Janie Samet la periodista de moda francesa reconocida hoy como la gran cronista de la Alta Costura de finales del siglo XX. Justo tomé unos segundos del video en el que ella habla sobre la importancia de la nuca en los cuellos de los vestidos de Balenciaga. He hecho la pequeña composición con unas fotos de la exposición y la nuca de una mujer japonesa.

NUCA


COMPOSICION FINAL

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27 comentarios en “Museo Balenciaga

  1. Maravilloso reportaje María, en cada entrada se puede decir que “brillas” más (si eso fuera posible). Un gran abrazo y gracias por compartir tu sensibilidad y sabiduría.

  2. Gracias por el post, María, cuando vuelva a España procuraré visitar el museo. Balenciaga fue un artista de la moda, no hay más que ver sus diseños que resultan contemporáneos por su estilo clásico.
    Un saludo cariñoso desde Argentina.

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