El pie de Afrodita. Giorgos Seferis

A Grecia le debemos la lógica del pensar, y en su arte escultórico, el canon de las proporciones como tesoro estético. Hago una visita al Museo de Reproducciones, situado en la parte antigua de mi ciudad. Las esculturas se exponen en una iglesia rehabilitada como museo. Esas esculturas han servido para que estudiantes de Arquitectura y de Bellas Artes, aprendiéramos a dibujar el cuerpo humano.

La primera sensación al entrar en ese espacio, es de un gran silencio. Al contemplar las estatuas siento mucho respeto por la maestría de los artistas helénicos y su búsqueda de la belleza ideal. Estatuas con unas medidas anatómicas de gran equilibrio, con la norma de Policleto, en la que la cabeza es una séptima parte de la altura total del cuerpo. Te impresiona cómo los escultores labraban el mármol, consiguiendo esa perfección naturalista que les caracteriza. Rostros que expresan estados de ánimo tan dulces como el de la “Afrodita de Gnido”, o de ternura como el de “Hermes llevando al niño Dionisos”, las dos, esculturas de Praxíteles. El tratamiento del cabello con rizos y bucles es muy hermoso. Aparece el movimiento en la escultura, con la llamada “curva praxiteliana”, la figura humana con una pierna apoyada en el suelo y la otra casi en el aire, consiguiendo este efecto con el giro del torso y la cabeza.

Influenciados por el arte egipcio, los escultores griegos iniciaron un proceso de refinamiento en el tratamiento de la escultura, que culminó en las esculturas de la época clásica s.V y IV a.J.C., algunas de las cuales están reproducidas en el museo. En esa época, los escultores eran considerados artesanos muy hábiles, que trabajaban en condiciones muy duras en los talleres de fundición y de marmolería. Era un arte público para contemplación de los ciudadanos. Se representaba a los personajes de la mitología griega, a sus dioses y atletas. El cuerpo era el tema primordial. Cuerpos masculinos de perfección anatómica, con la musculatura marcada, dando sensación de vida y movimiento. La primera figura femenina desnuda fue la “Afrodita de Gnido”, de Praxíteles, llena de sensualidad, con la expresión de su rostro, tranquilo y con cierta languidez. Otra aportación fueron los vestidos que cubrían los cuerpos, con unos pliegues de gran belleza, como el de “La Victoria de Samotracia”, técnica atribuida a Fidias, denominada de “paños mojados”.

Atenas se convirtió en el principal foco artístico en la época de Pericles con los escultores Fidias, Mirón, Policleto, Praxíteles, Escopas y Lisipo. Crearon esculturas estéticamente tan poderosas, que contemplándolas hoy nos resultan modernas. En el museo es un placer tenerlas al alcance de la mano.

 

Los cinco dibujos a tinta china con plumilla, son unos bocetos que hice como ejercicios del desnudo en movimiento, durante mis estudios en la Facultad de Bellas Artes, con trazos largos, casi como una escritura.

Un amigo me ha regalado “El pie de Afrodita”. La composición es un pequeño homenaje a Praxíteles, y al gran poeta griego contemporáneo, premio Nobel en 1963, Giorgos Seferis.

PIE DE AFRODITA_

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26 comentarios en “El pie de Afrodita. Giorgos Seferis

  1. Excelente post… el arte griego del período helenístico siempre se destaca por su perfección inédita hasta entonces, simetría y proporción mediante…. Por cierto, me encantaron los bocetos del pie de Afrodita… tal vez podrías pedirle que se anime con los brazos de Venus-Afrodita. Un abrazo. Aquileana 🎇

  2. Gracias Grecia por Etica, Ciencia y Arte. Todo lo que nos sublima…lo que me sublima…para mí nace en Grecia. Gracias María.

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